El estrés es una reacción normal de nuestro cuerpo ante una situación de amenaza o de gran necesidad de energía. Durante toda la evolución fuimos diseñados para responder con rapidez a amenazas inmediatas queriendo huir o luchar! 🤯🏃‍♂️

Para entender mejor, imagina a nuestros ancestros enfrentándose a un animal salvaje. Ellos sabían que era correr o convertirse en el almuerzo del día. Esta misma reacción de “huir o luchar” es algo que todavía cargamos, aunque hoy nuestros leones sean reuniones interminables, jefes estresantes o fechas de entrega impostergables 🐘🤔

Evolutivamente no fuimos diseñados para vivir bajo un estrés constante, sino que ocurría eventualmente. El estrés constante desafía la nutrición, ya que triplica la necesidad de nutrientes durante esos momentos estresantes! Esto significa que nuestro cuerpo, ante ese estímulo de peligro, pide más energía y recursos de los que usualmente le damos💡🛡️

En este contexto, vivir en un estado de agobio constante puede agotar nuestras reservas físicas y mentales, dejándonos mal preparados para las pruebas cotidianas. El estrés podría compararse con tener una lámpara de emergencia que usamos todo el tiempo; al final, la bombilla terminará fundiéndose. Si bien no podemos convertirnos de golpe en un gurú zen con cero estrés, sí podemos suplementarnos con nutrientes extras, vitaminas, minerales, oligoelementos y todo lo que nos suba las defensas que necesitamos. Alimentar correctamente nuestro cuerpo dará ese golpe extra para combatir los imprevistos🥗🍲

Comer alimentos ricos en nutrientes y mantenerse hidratado son pasos simples pero poderosos. Recordemos que podemos ser resilientes frente al estrés. Con conciencia y pequeños cambios, podemos transformar esta fuerza inicialmente hostil en un impulso que nos motive a alcanzar nuevas alturas. 💪🌟

#ComidaQueConstruye

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